Las paradas de buses más concurridas de la capital, principalmente las de universidades y zonas francas, se han convertido en mercaditos informales donde decenas de capitalinos ven al oportunidad de mercadear productos, como una forma de auto empleo y sustento de sus familias.

Gaseosas, agua helada, meneítos, caramelos, mangos en bolsa y naranjas entre otros, son los productos que se pueden encontrar. Algunos de estos sitios el aseo del lugar deja mucho que desear y la basura alrededor que botan los compradores hacen aun más grave el problema.

Además de ser foco de posibles brotes infecciosos (algunos negocios) los asientos de las paradas de buses han sido tomadas por estos vendedores informales; cabe mencionar el foco delincuencial que es aprovechado por los amantes a lo ajeno para robar a la presa mas fácil.

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